Sitting on the Porch: Not a Place, But a State of Mind, Michele Norris

domingo, 26 de diciembre de 2010

Vuelvo a ser público

Estas últimas semanas este blog ha estado cerrado excepto para usuarios invitados. No es ninguna medida excluyente, es sólo que a veces, necesitas el refugio de los muros amigos.
He recibido algún que otro mail, y he decidido que, está bien que sea público, y está bien que no lo sea, pero ahora toca, de nuevo, lo primero.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Perdona bonita...

Miles de libros han planteado anteriormente esta cuestión. Miles de reflexiones, miles de historias. La última que recuerdo es la que esboza el libro "El laberinto de la felicidad" de Alex Rovira, y en esa misma línea me preguntaba:
¿Quién eres?
  • Y respondes: "Pues mira, yo trabajo como analista de riesgos, cumplo con una jornada de 12 horas y...."
  • No, no, perdona bonita, pero ésa es sólo tu ocupación, tu profesión.
  • Ah! Vale!. Pues mira, tengo dos hijos, estoy casada desde hace quince años. Mis hijos estudian en ....
  • Uf, vuelve a perdonarme bonita! Pero no respondes a mi pregunta, me hablas de tu filiación, de tu familia, pero no de ti.
  • Bueno... Veamos. Me gusta la danza, el manga y los programas de cocina. Leo por las noches cuando......
  • Ejem! Creo que seguimos sin entendernos. Quiero saber quién eres, no qué haces o estudias, lo que hace tu familia o tu entorno y tampoco quiero saber cuales son tus aficiones. Sólo quiero saber: Q u-i-é-n  e-r-e-s? ni qué, ni cuándo, ni cómo, ni dónde, sólo quién.
Y hasta aquí.

¿Cómo responder a esa pregunta?
No es fácil, no, no. Y , humildemente, creo que aún no tengo la respuesta. Aunque no estaría nada mal averiguarlo ....

    martes, 28 de septiembre de 2010

    El uso de los pronombres

    El otro día releía los conocidos cinco permisos inherentes a ser persona, incluidos dentro de la obra "En contacto íntimo"  de la ya fallecida psicoterapeuta estadounidense Virgina Satir.
    Los cinco permisos inherentes a ser persona:
    1. Me concedo a mí mismo el permiso de estar y de ser quien soy, en lugar de creer que debo esperar a que otro determine dónde yo debería estar o cómo debería ser.
    2. Me concedo a mí mismo el permiso de sentir lo que siento, en vez de sentir lo que otros sentirían en mi lugar.
    3. Me concedo a mí mismo el permiso de pensar lo que pienso y también el derecho de decirlo, si quiero, o de callármelo, si es que así me conviene.

    martes, 21 de septiembre de 2010

    Demasiado joven para morir, demasiado vieja para sobrevivir

    Un día soñé que era un ave fénix. Y soñé también que resurgía de mis cenizas.
    Y desperté. Y había resurgido de mis cenizas, pero no era un ave fénix.

    Era una simple mortal con número de la seguridad social. Pero seguía teniendo la capacidad de creer, sentir e imaginar lo que me viniera en gana.

    Me encanta escribir con lápiz, a poder ser con uno de mina HB de 1,3 mm. Es fabuloso, tierno, moldeable y rebelde a la vez. Voy a sacarle punta porque está algo, perdón, muy disperso....

    domingo, 19 de septiembre de 2010

    Si quieres....

    Estaba yo haciendo caldo y he separado una perola para una amiga cuya hija no come casi de nada y, acertadamente o no, infiero  y concluyo una máxima demasiado potente para esta simple cabecita, pero para algo me ha de servir además de para llenarla de pelo. Máxima que creo no puede hacernos ningún mal pero si puede salpicarnos de plenitud a nosotros y a nuestro entorno, y, de paso, devolvernos cierto sentido de vida:



    "Cuando quieras a alguien, házselo notar"


    Qué fácil resulta estar enfadado y demostrarlo al interesado y ¡al mundo entero!, qué poco nos cuesta lanzar los eternos y manoseados "porque tú...." "porque yo....". Entonces, ¿Por qué nos supone tanto esfuerzo admitir la grandeza de nuestra vida y la de aquellos que nos rodean?


    martes, 14 de septiembre de 2010

    Internet y las flores

    31 de agosto de 2010

    Jazmines en Vinaròs

    Dediqué la tarde a realizar algunos recados que tenía en mente. Recorrimos la zona comercial de Vinarós con la excusa de hacernos con un par de botes de alcohol de 70º, apto para esencias artesanas, así como con unos buenos helados. ¡Bendito lugar, en el que todo está dónde tiene que estar!

    De regreso a nuestro hogar eventual, pedimos permiso al limonero y, una a una, con sumo cuidado fuimos robándole algunas hojas al árbol. Las cortamos en trocitos con el ya archiconocido método de la tijera y, puñadito a puñadito, las encajamos dentro de un bote oscuro en que previamente habíamos vertido una de las botellas de alcohol, y que aún duerme esperando cumplir con sus 40 días y 40 noches de maceración.

    sábado, 11 de septiembre de 2010

    Tú opinas, yo malgasto

    Cada segundo que gastas pensando en lo que opinan de ti tu jefe, tu mujer, tu padre, tu suegra, tu cuñado o tu compañero de trabajo, en el fondo, estás invirtiendo un tiempo que podrías dedicar a construir tu propia vida o tus propios sueños, a luchar contra las opiniones de los demás. Y eso desgasta,  además de ser totalmente improductivo. Y no digamos ya, si te empeñas en argumentar tus actuaciones para ser entendido o convencer a los demás de tus puntos de vista y motivaciones.

    Si eso te sirve para ser una mejor persona: ¡adelante!, pero si es un ejemplo más del no entendimiento que nos caracteriza como especie, no sé para que nos puede resultar útil. Sin embargo, si sé para que resulta inútil y nocivo.

    Sentada en el porche

    Este blog empieza su andadura al más puro estilo de un cuaderno de bitácora o de un diario de a bordo, al fin y al cabo todos nos encontramos embarcados en un viaje que capitaneamos como buenamente podemos.

    Su objetivo es muy simple; coceré aquí alguna que otra reflexión, freiré ideas en aceite de oliva , rebozaré pensamientos al estragón y escribiré cuando tenga ganas de hacerlo; mientras pierdo un rato el tiempo, que buena falta nos hace a todos.

    Pero el título del blog ya explica todo eso. No creo que haya frase más acertada, escueta y significativa que la que que describe el blog, titular, por más señas,  de uno de los programas de Michele Norris en All Things Considered:

    Sitting on the Porch: Not a Place, But a State of Mind

     

    Así que espero que podamos compartir la sal y la canela, la pimienta y el azúcar o el orégano y la menta en más de una receta de la existencia.